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OBRA SOCIAL
HACIENDA DE LA ESPERANZA, A.C.

Terapia

La Obra Social Hacienda de la Esperanza, A.C. con Aprobación Pontificia, acompaña jóvenes en su proceso de recuperación de alcohol y drogas.

El proceso se lleva a cabo a través de tres momentos: antes, durante y después.

ANTES:
Cuando un joven conoce nuestra obra y toma la determinación de ingresar, es invitado a escribir con su puño y letra una solicitud de ingreso, totalmente voluntario.

Una vez que el responsable de la Hacienda, lee esa carta, le retorna otra a donde le invita a cubrir varios requisitos como son: estar en sobriedad por lo menos 15 días antes de ingresar, realizarse varios estudios médicos y presentar algunos documentos personales. Una vez que cumple estos requisitos, se lleva a cabo una entrevista con él y también con sus padres, para crear acuerdos. Todo esto queda por escrito y se firma por parte del joven   y de la familia.

Ordinariamente el ingreso de los jóvenes, es una vez por mes.

DURANTE:
Una vez concluidos los acuerdos entre el joven, la familia y la hacienda, el joven ingresa para vivir internado dentro de la comunidad por un año. Ellos viven en casas tipo familiar, con dos coordinadores al frente, quiénes representan de algún momento los padres de esa familia.

Una de las primeras cosas que se le pide al joven, es que de inmediato, deje de pensar en él mismo y comience a servir a cada uno de sus compañeros, a amarlos concretamente. Cuando así lo hacen, en pocos días su rostro cambia y comienzan a sentirse felices.

El tratamiento se apoya en tres columnas: El trabajo, la Vida Comunitaria y la Espiritualidad.

El trabajo es para los jóvenes, medio de sustento que lo lleva a desarrollar nuevos valores, útiles para su vida futura, nuestro estilo de vida comunitaria, le hace experimentar el verdadero sentido de familia y el camino a la unidad; la Espiritualidad, lo lleva a reconocer a Dios como Amor, a encontrarse a sí mismo y a descubrir el sentido de su vida.

Nuestra motivación esencial, es el Evangelio; cada día por la mañana sacamos una frase del evangelio para vivirla durante el día y al anochecer, compartimos cómo la vivimos concretamente. Eso hacen los jóvenes durante los 365 días de su año de recuperación.

Un día a la semana cada uno comparte cómo están sus sentimientos, emociones, su alma... y se enriquece con el compartir de los demás. A través de las semanas se va viendo el progreso interior de cada joven, que es lo que mueve su pensar y su actuar.

Rezamos el rosario cada día y participamos en la Eucaristía. Cuando el joven es de otra religión, es respetado en su creencia, sólo sabe que debe estar presente, donde todo el grupo se reúna en cada actividad.

Cumplen horarios completos de trabajo, cada hacienda realiza dicho trabajo, según su región. Los productos son vendidos por los familiares de los jóvenes y otros voluntarios de la obra, así se mantiene la comunidad.

En la vida de convivencia, todos colaboran en las tareas de casa, haciendo con ello un ambiente armonioso.

Tiene formación en el ámbito espiritual, moral y social y en lo posible, talleres artísticos y manualidades.

Todos los días practican un deporte y hacen ejercicio, según sientan necesidad.

DESPUÉS:
El acompañamiento posterior del joven, se realiza a nivel personal y a nivel comunitario.

A nivel personal, antes de salir el responsable elabora junto con el joven un proyecto de vida, llamado "programa de fortalecimiento" desde varias dimensiones: espiritual, física, deportiva, laboral, económica, familiar, social, afectiva. El cual también conocen sus padres o responsables. De ser posible, se hace revisión de dicho proyecto, un mes o dos meses después.

A nivel comunitario, el joven participa en un grupo llamado: "Esperanza Viva", a donde se reúnen los jóvenes que han terminado su año, En él leen juntos la Palabra de Vida que en todos los países recibimos de Chiara Lubick, (creadora de la Espiritualidad que vivimos en la obra). En esa reunión también comparten sus experiencias vividas en el mes y hacen nuevos compromisos para el mes siguiente.

RESPONSABLES:
La obra es dirigida y atendida directamente por consagrados, que bien pueden ser sacerdotes, religiosos(as) o laicos que realizan sus votos de pobreza, castidad y obediencia ante la Iglesia Católica de Roma. Por consiguiente el trabajo de cada consagrado durante las 24 horas de cada día es totalmente voluntario.

VOLUNTARIOS:
Contamos con varios voluntarios que apoyan desde fuera nuestra obra, como son: un médico y otro tipo de técnicos y profesionistas que colaboran al fortalecimiento de la vida de la Hacienda, según las necesidades.