Familia de la Esperanza y los Consagrados
Un Llamado!
Mi nombre es Eduardo Carvalho, soy brasileño, tengo 21 años y hace seis años que vivo en la Hacienda de la Esperanza, la cual es una comunidad fundada hace 25 años en el sureste de Brasil en el Estado de Sao Paulo, en la ciudad de Guaratinguetá. Tiene como finalidad acompañar jóvenes que quieren librarse del vicio de las drogas y del alcohol.
Fue esa comunidad que a inicios de abril de este año(2006), me envió para México, para apoyar en la Fundación de una nueva Hacienda de la Esperanza aquí en el Estado de Jalisco.
El saber que con sólo 21 años de edad, estaba siendo enviado a otro país para dar inicio a una obra junto con otras personas, me hizo darme cuenta de los grandes pasos que a nivel personal necesitaba dar. Sé que todas las personas que salen de su país, requieren mucho desprendimiento y apertura de corazón para acoger todas las novedades que esa experiencia trae consigo.
Confieso que para mí no fue tan sencillo, el simple hecho de no saber el idioma y tener que inculturarme en este país, requirió dar un paso de madurez y hacer una elección personal de Dios.
Por obediencia a mis responsables, vine dispuesto a abrazar esta obra y apoyar en todo lo que fuera necesario. Durante los tres primeros meses, no fue fácil, pasé por muchas dificultades, mi vida aquí en México estaba teniendo cambios muy radicales.
Mi vida en las Haciendas de Brasil era totalmente diferente, pues todas ellas ya están construidas y bien estructuradas en su organización, sin embargo aquí, apenas estamos en plena etapa de fundación, eso es muy nuevo para mí.
Actualmente estoy cumpliendo 8 meses en Guadalajara y como siempre lo había experimentado en Brasil, también aquí la espiritualidad del Movimiento, es la que me ha guiado y fortalecido en todo momento. En cada situación que se me ha presentado, ha sido siempre esta espiritualidad y este ideal, los que me han indicado los pasos que debo de dar y cómo debo de actuar.
En este tiempo, he entendido aún más, la importancia de escoger a Dios como lo Primero, de vivir cada Palabra con radicalidad, de aceptar a Jesús tanto en la alegría como en el dolor y he experimentado cómo al vivir todo esto somos llamados a una vocación, por eso hace 3 años que empecé mi camino de consagración en la Familia de La Esperanza.
Eduardo Carvalho.